|
Septiembre es el mes en el que inexorablemente volvemos a instalar la
rutina del día a día en nuestras vidas. Es este un mes en el que tras la
tregua merecida del verano, retomamos proyectos y, en cierta forma, es
el periodo que marca el principio de muchas cosas. Aunque ritualmente
reservemos ese honor al cambio de año, es ahora cuando se producen las
mayores planificaciones de lo que tendremos que acometer a corto y medio
plazo. Comenzamos el curso académico, el curso político, el judicial, y
un sinfín de cosas que nos irán introduciendo pausadamente en las
cuestiones más importantes del año, sin olvidarnos, por supuesto, de
repensar un considerable número de buenas intenciones personales que
seguirán siendo postergadas en el tiempo, sin jamás llegar a ser
llevadas a su conclusión.
En
nuestro pequeño/gran mundo musical, también se operan cambios que ya el
tiempo y la distancia se encargarán de confirmar si se planificaron o se
efectuaron con la idoneidad requerida para cada caso.
Es en
estas fechas cuando un gran número de importantes festivales comienzan
-sirva como ejemplo el XXV Festival de Música de Alicante- o están en
pleno proceso de preparación de sus respectivas programaciones. Nos
enteraremos de las nuevas tendencias, de los nuevos compositores que
están en fase emergente, de volver a disfrutar de aquellos que sabemos
son apuestas seguras -quizás con la expectación de ver cómo van
evolucionando sus propios estilos-. De nuestros colegas instrumentistas
esperaremos que nos desvelen nuevos caminos hacia la apreciación de la
música, estimaremos mediante la escucha sus soluciones a los problemas
técnicos y expresivos que nos plantean los compositores, y, en fin,
seguiremos disfrutando y aprendiendo.
También estaremos pendientes de la publicación del Real Decreto para
ordenar las enseñanzas artísticas superiores dentro del Espacio Europeo
de la Educación Superior Europea, cuestión nada desdeñable teniendo en
cuenta la repercusión que tendrá en las próximas generaciones de
compositores e intérpretes, y que se está gestando en estos momentos.
Igualmente esperaremos pacientemente la resolución de las ayudas al
Fomento de la Música Contemporánea Española -sin duda necesarias para
muchas cuestiones- y su devenir futuro, pues ya sabemos que para el
próximo ejercicio económico bajará la partida presupuestaria destinada a
Cultura.
Lo
dicho, periodo para reflexionar y, visto lo visto, para pertrecharse
convenientemente contra lo que nos viene. |