| ESTEBAN ALGORA,
acordeonista Esteban Algora es acordeonista. Representante destacado de un instrumento que va logrando poco a poco encontrar su sitio dentro de la música de creación, alejándose de la imagen popular que aún le acompaña en demasía. Especialmente vinculado a la música actual, colabora con los más importantes compositores del momento, en una especie de vínculo creativo que está permitiendo un importante desarrollo musical y técnico del mismo. |
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Camilo Irizo (Espacio Sonoro).- El acordeón ha sido un instrumento tradicionalmente vinculado a la música popular en España. Supongo que excepto en círculos determinados, la consideración se mantiene en la conciencia. Esteban Algora .- No sólo se mantiene en la conciencia, sino que se mantendrá. La vinculación del acordeón a la música popular no es algo exclusivo de España, se ha producido a nivel mundial. Desde su aparición a comienzos del siglo XIX, el acordeón se ha extendido por el planeta como una plaga adaptándose a las características del folclore de allí donde llegaba. Su expansión ha abarcado géneros como el Vallenato colombiano, el chamamé argentino, el Horo de Bulgaria, el Vals Musette de Francia, el Cajun y el Zydeco de Luisiana, el Klesmer de los países de Europa del Este, el Forró de Brasil, las danzas folclóricas como el sirba o el briu de Rumania, etc., etc., … la lista sería interminable. La misma situación se repite hoy en día en ámbitos muy diferentes. Es la necesidad de integrarse con las músicas que lo rodean. Hoy podemos ver ejemplos cómo el de Kimmo Pohjonen introduciéndose en la música experimental psicodélica, el de Ute Völker haciendo libre improvisación, el de Luciano Biondini tocando con el oudista libanés Rabih Abou Khalil sonando música con perfumes árabes, o el Motion Trio que han revolucionado el mercado con su “human minimalist”. Tal vez sea la necesidad que tiene los acordeonistas de demostrar una y otra vez que el acordeón no tiene límites ni fronteras. E.S. La inclusión del acordeón como enseñanza oficial se produjo tarde en nuestro sistema educativo. ¿Cómo está la situación actualmente? ¿Hay buena cantera en nuestro país? E.A. .-No es realmente cierto que la enseñanza oficial del acordeón se produjera tarde en nuestro sistema educativo. Comparado con otros países con mucha más tradición musical que España como Dinamarca o Finlandia, el acordeón se introdujo más tarde. Hasta 1970 no comenzaron las clases de acordeón en la Royal Danish Academy y el Aula de Acordeón de la Sibelius Academy no comenzó a funcionar hasta 1977. El Decreto 2618 de 1966 introdujo en el sistema educativo la enseñanza oficial del acordeón en España, bueno, en realidad, esto no es exacto, el decreto habla de “fuelles manuales”, lo cual dejaba la puerta abierta a la enseñanza bien fuere del acordeón, del bandoneón, de la concertina, etc. No obstante, fue el acordeón el que realizó su incursión muy lentamente en los conservatorios españoles. Fueron muchos los opositores con los que se encontró. Sin ir más lejos, el acordeón no entró en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid hasta 1978. Numerosos catedráticos de piano y de otras especialidades se negaban a que entrara en el conservatorio. Argumentaban que si entraba el acordeón que entrara también la gaita … y parece que alguien les escuchó. Años más tarde la siguiente reforma educativa introdujo los instrumentos de música tradicional y popular en los conservatorios. Afortunadamente, la situación ha mejorado. En la actualidad existen diez centros superiores en nuestro país donde se puede estudiar acordeón. Hace unas décadas eran los acordeonistas españoles los que se marchaban fuera a estudiar, hoy en día recibimos alumnos del extranjero que vienen a estudiar con nosotros. No obstante, hay que seguir trabajando para mejorar la situación. Todavía no se ha conseguido una normalización del instrumento dentro de los centros educativos. Una de las mejores vías para la integración es la música de cámara y es en general por donde mayor discriminación sufrimos. La falta de unos conocimientos mínimos sobre el instrumento así cómo de su repertorio camerístico, muy vinculado a la música actual, hacen que el profesorado de cámara arrincone a los estudiantes de acordeón privándoles de una parte muy importante de su formación como músicos. E.S. Dentro de la música culta, ¿dónde se encuentra el sitio del acordeón? E.A. Desde mi punto de vista, en la música actual, sin lugar a dudas. E.S. ¿Crees que en el estadio de diseño en que se encuentra actualmente el instrumento es suficiente para abarcar cualquier posibilidad instrumental, o piensas que el techo de su desarrollo aún no se ha producido? E.A. Creo que lo primero que deberíamos definir es ¿a qué tipo de acordeón nos estamos refiriendo? Bajo el nombre de acordeón se agrupan un conjunto de instrumentos con características comunes pero diferentes entre sí. Características comunes como su principio sonoro, su accionamiento manual del fuelle mediante el antebrazo izquierdo, etc. Sus diferencias: podemos encontrar acordeones diatónicos (pulsando el mismo botón emite sonidos diferentes al abrir o al cerrar el fuelle), acordeones standard (con un manual izquierdo en el que podemos encontrar un sistema de acompañamiento a base de bajos y acordes), o los acordeones convertor, con un mecanismo en su manual izquierdo que les permite transformar el sistema de “bajos y acordes” por un sistema en el que cada botón produce una única nota. Esto en cuanto al manual izquierdo, en cuanto al manual derecho podemos encontrar acordeones sistema piano o acordeones sistema botones y dentro del sistema de botones podríamos encontrar acordeones con cinco hileras con ordenación de los botones a la italiana, rusa, finlandesa, acordeones de botones serbios de seis hileras, el sistema kravtsov, que no son ni teclas ni botones, sino romboidal, etc. En definitiva, un caos difícil de comprender para aquellos que no están un poco relacionados con el mundo del acordeón. Creo que el instrumento al que haces referencia es al que me has visto utilizar. El instrumento que utilizo en la actualidad es un acordeón de botones convertor, tiene una extensión que abarca desde el mi-1 al do#7 (nomenclatura Arthur Jones) en ambos manuales. Creo que ya es suficiente instrumento. En la actualidad los lutieres trabajan para mejorar la ergonomía, reducir el peso (estamos hablando de acordeones que pesan entre 14 y 15 kilos) o mejorar su proyección sonora. E.S. Por cierto, ¿por qué te has decantado por un sistema para la mano derecha más típico de otras latitudes? E.A. Por las posibilidades que ofrece. La gran mayoría de los acordeonistas que trabajan hoy en día con compositores tocan un instrumento de características similares al que utilizo yo, y los compositores trabajan sobre las posibilidades sonoras que estos instrumentos les ofrecen. Hoy en día hacer música actual con un acordeón sistema piano supone encontrarse con limitaciones (menor tesitura tonal, acordes impracticables por su amplia extensión, etc.). Es imposible tocar la música de José María Sánchez-Verdú, la de Alberto Posadas o la de López López en un acordeón sistema piano. E.S. ¿Es el acordeón uno de los instrumentos mimados dentro de los siglos XX-XXI? E.A. No, no creo que sea uno de los instrumentos mimados. Si fuéramos un instrumento mimado no estaríamos faltos de literatura, sobre todo camerística. Es verdad que en la ultima década se ha notado su presencia en los festivales de música contemporánea, pero a muchos compositores o no les interesa o les da miedo escribir para acordeón, lo ven como un instrumento complejo. E.S. Es sorprendente la cantidad de recursos sonoros que posee el acordeón para la música contemporánea. E.A. Creo que el acordeón cuenta con una serie de posibilidades sonoras que sorprenden por el desconocimiento general que existe en torno al instrumento, por eso sorprende. Si nunca hubiese visto hacer multifónicos en una flauta o en un clarinete también me sorprendería. Además, creo que las posibilidades sonoras que se le explotan al instrumento dependen mucho del tipo de música que se está componiendo. Hagamos ciencia ficción, si hubiese existido el acordeón en tiempos de Bach, probablemente hubiera explotado sus posibilidades polifónicas, como nos toca vivir el siglo XXI, la explotación sonora del instrumento irá por otros caminos. E.S. Supongo que el trabajo estrecho con los compositores se hace más necesario en un instrumento que está en pleno auge. ¿es desconocido para los compositores o está suficientemente normalizado? E.A. No, creo que para nada está suficiente normalizado. Es cierto que en España ha habido una explosión de composiciones para acordeón, pero creo que hay que hacer un trabajo de base para conseguir esa normalización. Hay que introducirse en las clases de composición de los conservatorios, hay que participar en los seminarios de composición y mostrar a los jóvenes compositores el instrumento. Debemos conseguir que introduzcan el acordeón en su paleta instrumental y que la utilicen cuando lo crean necesario, no por moda o esnobismo. En los últimos años muchos compositores han escrito una única obra para acordeón, generalmente para acordeón solo. Esto es casi anecdótico. Si no han incorporado el instrumento a nuevas composiciones es porque no han quedado suficientemente satisfechos o porque no han logrado realmente integrarlo en su leguaje estético, no les queda muy claro cómo puede llegar a ser la fusión del timbre del acordeón con el resto de los instrumentos o no han llegado a interiorizar sus posibilidades sonoras. Hay que darle tiempo y trabajar con ellos. E.S. La incorporación del instrumento al catalogo de muchos de nuestros mejores compositores está suponiendo un impulso decisivo. ¿cómo está la cosa en otros países? E.A. En otros países también está apareciendo nueva literatura para acordeón gracias al trabajo de los acordeonistas con los compositores. No obstante Alemania sigue siendo la gran locomotora en creación de repertorio. Son numerosos los acordeonistas dedicados allí a la música contemporánea y más numerosos los compositores con los que trabajar. Hay que tener en cuenta que además de los germánicos, son muchos los compositores residentes de otros países como el español Manuel Hidalgo, la rusa Sofía Gubaidulina, el japonés Toshio Hosokawa o la rumana Adriana Hölsky. Es curioso que siendo Francia el otro gran bastión cultural y con una larga tradición acordeonística, en relación a la creación de repertorio para acordeón es algo que se prodiga menos. El instrumento tiene sus raíces profundamente ancladas en el mundo del musette y de las varieté y no genera la literatura que está generando Alemania, es más, me atrevería a decir que en España en los últimos quince años se ha creado mucha más literatura para acordeón visto en su conjunto -literatura para acordeón solo, para grupo de cámara, ensemble u orquesta que incluye acordeón en su instrumentación- que en Francia. E.S. Sin duda, la asociación con la música electrónica produce unos resultados espectaculares. ¿Puedes describirnos por qué se logra tan magnífica simbiosis? E.A. La relación del acordeón con la electrónica es algo viene de finales de los años 60’ comienzo de los 70’ con obras como Quotlibet IV (1968) de Gabriel Brncic o Dinosaurus (1971) de Arne Nordheim. Es normal este tándem acordeón/electrónica, si ya de por sí la tímbrica del acordeón llama la atención a los compositores, más llama a los que trabajan la electroacústica. Es verdad que el registro medio del instrumento es más reconocible tímbricamente por los escuchantes, pero a medida que nos alejamos de él y nos dirigimos hacia registros más extremos el timbre del acordeón tiende a desnaturalizarse y se torna más difícilmente reconocible. Esto es algo que a los compositores les fascina. Además, poder manipular este timbre con las posibilidades informáticas que existen hoy en día, abre todo un campo de nuevas posibilidades sonoras. E.S. ¿La pareja instrumental perfecta? E.A. Es difícil para mí definir la pareja instrumental perfecta. Hace muchos años tenía un dúo de guitarra y acordeón. Cuando comenzamos nadie daba un duro por nosotros, acabamos tocando en la mayoría de los festivales de música contemporánea de España y estrenamos como unas quince obras que escribieron para nosotros. Creo que no hay mala combinación con el acordeón siempre y cuando el repertorio esté bien escrito. De todas formas, si me apuras, me fascina el dúo viola/acordeón E.S. ¿qué echas en falta (institucionalmente, musicalmente, etc.) y de manera prioritaria con respecto a tu instrumento? E.A. Institucionalmente echo en falta la presencia del acordeón en más conservatorios de la geografía española. Comunidades autónomas como Andalucía, Baleares o la Comunidad Valenciana, no ofertan la enseñanza del acordeón en ninguno de sus conservatorios y no por falta de demanda. Las instituciones se amparan en el argumento de que la plantilla orgánica de los conservatorios se planifican en base a la plantilla orquestal y posteriormente se incorpora la oferta de instrumentos extra como el arpa, el clave, el órgano o el acordeón, pero después te encuentras con incoherencias como conservatorios profesionales que tienen tres profesores de saxofón y ninguna de las especialidades anteriores. Musicalmente echo muchísimo en falta que los acordeonistas salgan de sus guetos particulares. Creo que están demasiado encerrados en los concursos y en las asociaciones, atrapados en clichés acordeonísticos que les impiden abrir los ojos al mundo exterior. Falta asistir a conciertos que no sean de acordeonistas, tocar con otros músicos, utilizar otros lenguajes, experimentar con el instrumento, relacionarse con la danza, la plástica, en definitiva, interesarse y participar en otras expresiones artísticas. Son numerosos los acordeonistas de este país que todavía enarbolan el discurso trasnochado de que al acordeón no se le reconoce las posibilidades que tiene, y para ello se reafirman en Bach, en Piazzolla, o en un repertorio virtuosístico basado en el folclore, atacando a los que como yo utilizamos el acordeón de formas diferentes. Defienden un acordeón clásico olvidando que acordeón y clásico son dos términos incompatibles, parece que se avergüenzan de manifestar que tocan el acordeón y necesitan acompañarlo de un apellido. Como profesor de música de cámara veo diariamente la distancia que nos separa en numerosos aspectos musicales del resto de los instrumentistas y esto es algo en lo que los acordeonistas debemos trabajar, tenemos derecho a reafirmarnos como tal, pero mejor de forma centrífuga que centrípeta.
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