El Festival Internacional de las Artes 'Sibila': la convergencia entre las artes               

Este texto se inserta en la línea de investigación iniciada por el autor a raíz de su estudio 'Promoción y difusión de la creación musical contemporánea en Sevilla (1982-2006)', trabajo presentado y defendido en septiembre de 2006 para la obtención del Diploma de Estudios Avanzados en el Dpto. de Historia del Arte y Música de la Universidad de Granada, en cuya documentación ha sido fundamental el apoyo de Francisco Ramos, colaborador habitual en este misma Revista Espacio Sonoro

                        'Se vuelve así lentamente una página,

se extiende al lado opuesto,

agregándose a las otras ya acabadas,

por ahora es solo una capa fina,

las que quedan por leer son,  

en comparación,

un montón inagotable'

 (El Desierto de los Tártaros, D. Buzzati)

           En el presente texto se ofrece un análisis, aproximativo aunque sistemático, del hecho artístico interdisciplinar que supusieron las ediciones del Festival Internacional de las Artes Sibila,  una propuesta cultural que había nacido en el terreno editorial y que significó un punto de inflexión en la difusión del repertorio musical contemporáneo en la ciudad de Sevilla. 


            Introducción

             Una vez desaparecidos los Encuentros de Nueva Música en 1993 existe un lapso de tres años en los que no se observa ninguna propuesta musical de contenido relacionado con la creación musical contemporánea en la ciudad de Sevilla. Habrá que esperar, pues, a 1996 para asistir a la primera edición del Festival Internacional de las Artes Sibila, bajo la dirección de Juan Carlos Marset, con el asesoramiento del compositor Mauricio Sotelo y de Juan Ángel Vela del Campo, crítico musical del diario El País y de Canal +. Desde su inicio, este Festival fue creado con la clara intención de "transformar al público sevillano a través de una oferta excepcional gracias a un apoyo institucional de muy diverso origen y muy amplio" y con un marcado carácter interdisciplinar. Ambas consideraciones y la propia iniciativa del Festival deben ser valoradas en su relación con la creación, sólo un año antes, de la Revista de arte, música y literatura Sibila, dirigida también por J. C. Marset y que contaba con un equipo asesor en el que de nuevo intervenía Sotelo, con una periodicidad cuatrimestral hasta la actualidad, interrumpida sin embargo durante cuatro años entre 1997 y 2001. De hecho, la prensa calificó a esta primera edición del Festival como 'número vivo' de la Revista, que ya desde su primer número apostaba por un profundo carácter interdisciplinar mediante el que 

establecer el contexto estético de una generación de creadores que ahora rondan los 40 años, con una clara tendencia hacia el conceptualismo plástico. La afinidad estética es fundamental en el fin último de la revista.

             Con una franca implicación por parte de autores, compositores y artistas, esta publicación ha logrado establecer una difusión considerable de algunas de las tendencias más extendidas de la nueva creación plástica, musical y poética, con una tendencia acusada hacia estas dos últimas disciplinas. Cada número de Sibila propone una concepción interdisciplinar gracias a la relación que se establece entre la creación musical –ofrecida en soporte digital, CD, y en soporte impreso con fragmentos de partituras–, la poética y la plástica, con la reproducción de obras originales creadas ex profeso para la revista o bien de piezas ya concebidas con anterioridad, aunque siempre con nuevas aportaciones y puestas en relación con otras disciplinas por primera vez en ella.

            Debe insistirse en la importancia posterior que ha alcanzado la publicación de Sibila en el marco de la creación musical contemporánea: la nómina tanto de compositores como de sellos internacionales que han intervenido en esta publicación es amplia y recoge algunas de las voces y tendencias más definidas del espectro sonoro actual nacional e internacional.

            De esta manera, tanto el contenido y sus protagonistas, en la creación literaria, plástica y musical contemporáneas, como el formato, a través del que se intentaba establecer una sólida correspondencia entre las dimensiones textual, espacial y sonora del hecho artístico contemporáneo, fueron concebidos y proyectados de manera paralela en las propuestas de la revista Sibila y del Festival Internacional de las Artes del mismo nombre.

            Las dos ediciones en que pudo realizarse este Festival presentan diversas carcterísticas que posibilitan, y exigen, su análisis individualizado; así podrán observarse de manera más específica las circunstancias de su desarrollo y los cambios más sustanciales de su contenido.

            I. Sibila I            

            Durante la primera mitad del mes de marzo de 1996, el I Festival Internacional de las Artes Sibila desarrolló un amplio abanico de propuestas  mediante las que acercar a los asistentes al mismo las diversas expresiones que podían constituir el hecho artístico actual. A través de la poesía, el cine, las artes plásticas y escénicas y la creación musical contemporáneas, junto a la reflexión estética objeto de las denominadas 'revisiones teóricas' programadas, se propuso un evento de condición innovadora, en relación tanto con muestras anteriores como con las que han podido surgir posteriormente.

            Aunque el contenido del Festival no está relacionado con la creación estrictamente musical, se cree necesario exponer sus propuestas fundamentales; podrá observarse así el grado de intervención del arte sonoro en el programa general de Sibila:

            - Talleres de arte, dirigidos y realizados por Nacho Criado[1], denominado 'La visión infinita', y Fernando Castro Flórez y Carlos Capelán, denominado 'Mapas sin fronteras'. En ambos talleres se expusieron lo difuso del límite entre las diversas disciplinas artísticas, por un lado, y, por otro, la creación relacionada con el concepto de 'acción'.

            - Curso Internacional de Filosofía '¿Qué es la Filosofía?', dirigido por Giorgio Agamben[2].

            - Muestra de artes escénicas y audiovisuales; constituida por la Tercera Bienal del I.C.A. de Londres de cine y video británico independiente, titulada 'What you see is what you get', y el ciclo 'Peter Handke[3] y el cine', completado con la representación de La inundación, de este último autor.

            - Taller de creación poética dirigido por Félix Duque[4], 'En los umbrales del lenguaje. La voz, el silencio y la muerte'.           

            De manera tangencial, el hecho musical contemporáneo aparece en dos propuestas: una de ellas es el ciclo 'Poesía y música en Gran Bretaña e Irlanda', constituido por las intervenciones de Simon Armitage[5] o Michael Donaghy[6], en el terreno poético, y del Arditti String Quartet, en la interpretación de las creaciones musicales de Peter Maxwell-Davies y James Dillon, entre otros; la segunda de estas propuestas es la citada anteriormente en relación con la discusión estética inserta en el programa de actividades del Festival. Así, las denominadas 'Revisiones teóricas', agrupadas bajo el título genérico 'La comparación de las artes: en teoría', posibilitaron la discusión en torno a la literatura, la pintura, la música y las artes en el cine y la escena. En estas mesas fue fundamental la intervención de Cristóbal Halffter, junto a Luis de Pablo y Lucio Muñoz[7].

            La creación musical contemporánea obtuvo también en el terreno teórico una atención específica a través de dos muestras: en primer lugar, la constituida por el Encuentro 'Viena y la música contemporánea', con las conferencias de Francisco Jarauta y las intervenciones de Beat Furrer y Mauricio Sotelo; en segundo lugar, el Taller de apreciación de la música contemporánea, dirigido por Polo Vallejo y subtitulado 'Guía práctica de audición de los conciertos del Festival'. Estas actividades teóricas suponen un claro reflejo de la intención 'promotora y formadora' integrada como objetivo de este evento.

            Sin embargo, debe aclararse que no puede ser definida una frontera precisa que delimitara las disciplinas artísticas que se desarrollaban en cada uno de estas actividades. La expresión directa de la realidad multidisciplinar del hecho artístico contemporáneo era una de las determinaciones fundamentales de la dirección del Festival y, por tanto, esta delimitación resulta difícil y muy alejada de la intención última de Sibila. La creación sonora inundó de hecho la mayor parte de estas actividades relacionadas en principio con otras manifestaciones artísticas.

            La programación rigurosamente musical estuvo dedicada a Helmut Lachenmann y se distribuyó a lo largo de seis conciertos entre los días 7 y 12 de marzo de 1996. El repertorio expuesto logró alcanzar un amplio espectro de la creación contemporánea. Se cree oportuno exponer el contenido completo de este programa, según la división ya mostrada en el análisis de eventos anteriores. 

            I. a) Creación nacional           

            La creación nacional estuvo representada por compositores de tres generaciones distintas cuya producción fue integrada en cuatro de las seis sesiones de concierto que se programaron. La primera de estas generaciones significada fue, como en eventos anteriores, la del 58, y estuvo representada por las figuras de Cristóbal Hallfter y Luis de Pablo; la segunda podría relacionarse parcialmente con Mauricio Sotelo, a través del estreno absoluto de su Expulsión de la Bestia Triunfante, con textos de Ignacio Gómez de Liaño[8] y José Ángel Valente[9], en  interpretación del Arditti String Quartet, junto a Stefano Scodanibbio y Enrique Morente, también como encargo de Sibila; y Manuel Hidalgo, a través también del estreno absoluto de Desastres de la guerra, con textos de Juan C. Marset, un encargo del propio Festival Sibila, en la interpretación de Klangforum Wien, bajo la direción de Johannes Kalitzke y Jürg Wyttenbach. Ambos casos ejemplifican fielmente el carácter interestilístico e interdisciplinar de este evento; la tercera generación de compositores estuvo representada por dos autores aún en una primera etapa creativa, tras su periodo de formación, José Luis Torá y Juan Manuel Artero, a través de sendos estrenos absolutos, Seemusschel Lied (en la cueva de la Sibila) y Trio, respectivamente, en la interpretación de Accanto Trio.           

            I. b) Creación internacional

             La composición internacional se encuentra definida por la dedicatoria del propio festival a la creación de Helmut Lachenmann. Su producción se encuentra presente en todas las sesiones excepto precisamente en las de inauguración y clausura, lo que posibilitó acercarse a composiciones para distintos géneros instrumentales, escritas entre 1965 y 1988: Mouvement – vor der Estarrung, para orquesta; Guero, Wiegenmusik, Ein Kinderspiel y Fünf Variationen über ein Thema von Franz Schubert (Cinco variaciones sobre un tema de Franz Schubert), para piano; Intérieur I, para percusión; Streichquartett II ‘Reisiger seliger Geister’, para cuarteto de cuerdas.

            Por otro lado, su personalidad creativa definió en gran medida el contenido del Festival en varias direcciones: desde aquellas que cubren determinados compositores que podrían observarse como sus precedentes creativos hasta las que dibujan algunos de sus discípulos y otros creadores que han podido establecer una conexión estética con él en alguna de sus etapas de formación. Karlheinz Stockhausen y Luigi Nono, en el primer caso, y Beat Furrer, Hans Peter Kyburz, Georg Friedrich Haas y Brian Ferneyhough, junto a los españoles Hidalgo, Torá y Artero, en el segundo. También en el terreno interpretativo es evidente la influencia de la figura musical de Lachenmann, puesto que varias de las formaciones instrumentales que intervinieron en Sibila nacieron en su entorno o bajo su inspiración directa, como Klangforum Wien o el Trio Accanto.

            I. c) Obras de estreno           

          Han sido citadas todas las obras en estreno absoluto que se realizaron durante esta primera edición del Festival Sibila, en 1996, con la excepción de Mar del olvido, para violín, violonchelo y contrabajo, de Stefano Scodanibbio, estrenada en su sesión de clausura. Este estreno, encargo del evento, fue el único no nacional que se propuso en esta edición, lo que supone un apoyo a la creación española circunscrita a las tendencias específicas que personifican Manuel Hidalgo (Antequera, Málaga, 1956), Mauricio Sotelo, Juan Manuel Artero y José Luis Torá. De entre ellos, puede destacarse la proyección internacional del primero, de formación andaluza e inserto en la más sólida tradición germana de composición a través de su residencia estable en Alemania ya desde principios de los años noventa y de su relación directa con Helmut Lachenmann. 

            I. d) Solistas y grupos instrumentales           

            Ya han sido citados todos los grupos instrumentales que participaron en esta primera edición del Festival; puede destacarse a este respecto la falta casi absoluta de grupos o intérpretes solistas españoles. De hecho, en esta primera edición de Sibila sólo interviene Enrique Morente, cantaor flamenco de espíritu y creatividad muy innovadores aunque alejado de las tendencias actuales de la música de tradición centroeuropea.

            Se observa efectivamente una nueva dirección de sentido opuesto al tomado por otros eventos anteriores. De hecho, no intervienen la Asociación de Compositores Sinfónicos Españoles ni el Centro para la Difusión de la Música Contemporánea, en ninguno de sus laboratorios, como el de Informática y Electrónica Musical, algo que era habitual en eventos anteriores. Estas colaboraciones posibilitaban la participación de grupos instrumentales de formación en Madrid o Barcelona, dos de las escasas vías de promoción para la interpretación en  España de la música contemporánea.

            Puede aducirse como motivo fundamental para esta intervención mayoritaria de intérpretes internacionales la excepcional amplitud de apoyos institucionales con la que pudo contar la dirección de Sibila, muy favorecida por la experiencia previa de la publicación y difusión de la revista y por la participación de Helmut Lachenmann, considerado una institución en la creación musical actual.                   

            I. e) Salas de audición 

            Esta primera edición del Festival Internacional de las Artes Sibila ofrece también un cambio sustancial en cuanto a los espacios escénicos y salas de audición donde se realizan los conciertos: por primera vez se emplean de manera estable y equitativa el Teatro Central y el Teatro Lope de Vega. Éste último ya había sido utilizado como sala de audición en sesiones integradas en eventos anteriores. La novedad la supone el inicio de la actividad del Teatro Central, situado al otro lado del río en la casi recién nacida nueva Isla de la Cartuja. Este espacio escénico logra establecerse, a través de eventos como Sibila y, sobre cualquier otra propuesta, del Ciclo de Música Contemporánea que comienza en 1998, como órgano de difusión esencial de la creación e interpretación musical contemporáneas en Sevilla. Tras más de una década en la que los eventos organizados en esta ciudad tenían que ser realizados en salas de muy diversa tipología, nunca lo suficientemente acondicionadas, se consigue integrar en la red de escenarios sevillanos un teatro pensado desde su construcción para la interpretación de la creación, la danza y el arte contemporáneos.

            II. Sibila II           

            La propuesta iniciada por Juan Carlos Marset y su equipo directivo en 1996 obtuvo continuidad literal al año siguiente, en la segunda edición del Festival. Sin embargo, su excepcional amplitud tanto temporal como interdisciplinar, en lo que a la creación artística se refiere, se vio muy reducida: el II Festival Internacional de las Artes Sibila no consiguió el apoyo institucional, y por tanto económico, de la primera edición. En esta ocasión, de hecho, sólo intervinieron en la organización la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, la Diputación de Sevilla y la propia Universidad de Sevilla, con la colaboración del Instituto Nacional de las Artes Escénicas y la Música y The British Council. A pesar de ello, su contenido, realizado entre los días 5 y 9 de febrero de 1997, ofrece una serie de rasgos peculiares que justifican al menos un esbozo del programa no estrictamente musical y un análisis más detallado del repertorio sonoro propuesto. 

            II. a) Programa 

            El contenido fundamental integró, en primer lugar, un 'encuentro teórico', dirigido por Francisco Jarauta, bajo la denominación 'Repensar la vanguardia y otros 'mitos modernos'' en el que intervinieron Sean Scully (Dublín, 1945), Rodrigo Asturias, Salvatore Sciarrino, Mauricio Sotelo y Francisco Guerrero como creadores plásticos y musicales, y Félix de Azúa, Tomás Llorens, José Luis García del Busto y Juan Ángel Vela del Campo, como críticos y teóricos. Las sesiones que constituyeron este encuentro se realizaban antes de los conciertos y, en tres de las cinco ocasiones, integraron otras tantas presentaciones de los mismos, bajo el sólido convencimiento de la 'necesidad de conocer y enriquecerse con la contundencia estética de la música de nuestro tiempo'.

            En segundo lugar, un encuentro con la poesía británica contemporánea como objeto de estudio y discusión, a través de la selección realizada y presentada por Anthony Thwaite[10], apoyada por una muestra expuesta en el Paraninfo de la Universidad de Sevilla durante el mes de febrero, mes en que se realizaba el Festival.

            Ambas iniciativas reinciden en dos aspectos ya descritos en el análisis de la primera edición de Sibila: en primer lugar, la estrecha relación que guarda en el diseño de su programación y en la nómina de participantes con las colaboraciones que conforman los distintos números de la revista del mismo nombre y la clara inclinación hacia la creación poética dentro de las disciplinas artísticas contemporáneas; en segundo lugar, la finalidad didáctica del festival, en cuyo contenido se defiende de manera ineludible la reflexión teórica y el encuentro con los artistas como medio de aproximación a la producción artística actual.

            El tercero de estos apartados que constituyen el programa de esta segunda edición del Festival Sibila es el que conforman los seis conciertos realizados en cinco sesiones, agrupados bajo el título genérico 'Música contemporánea del Sur'. Frente a la creación musical de tradición centroeuropea que protagonizó la primera, en torno a la figura de Helmut Lachenmann, esta edición centró su atención en tres voces fundamentales relacionadas por el marco geográfico del mar Mediterráneo, a través de otros tantos conciertos monográficos: Salvatore Sciarrino, en la interpretación de Massimiliano Damerini (piano) y Roberto Fabbriciani (flauta); Iannis Xenakis, en la interpretación de Ivana Radakovic, Ignacio Martín y Miguel Domínguez, profesores de la ROSS, en un primer concierto, y del Arditti String Quartet, en un segundo; y Francisco Guerrero, con el Arditti String Quartet en el estreno absoluto del Ciclo completo Zayin. El programa de conciertos se completó con una sesión también de carácter monográfico dedicada a la creación sudamericana para piano, en las composiciones de Manuel Martínez-Sobral y Ricardo Castillo, no estrictamente contemporáneos ya que ambos nacieron en el siglo XIX, y de Rodrigo Asturias.

             Como puede observarse, la creación nacional estuvo representada únicamente por Francisco Guerrero a través del estreno absoluto de Zayin, cuyos dos últimos números, VII y VII bis, fueron encargo del Festival. Este hecho supuso uno de los acontecimientos más destacables de esta edición, debido a la proyección internacional que ya alcanzaba este compositor y por su posterior fallecimiento en Madrid ese mismo año, apagándose una de las luces más claras de la creación musical española en la segunda mitad del siglo XX.

            Aunque se trata de una edición mucho más reducida en cuanto a volumen de actividades interdisciplinares, el número de conciertos es el mismo que en la primera edición de Sibila, seis, y su contenido se ofrece incluso más específico y preciso a través de su carácter monográfico, apoyado por un intenso debate teórico y por las presentaciones y aproximaciones teóricas realizadas antes de cada sesión.

            Las salas de audición fueron el Teatro Central, de nuevo, y la iglesia, ya desacralizada, del Monasterio de Santa María de las Cuevas, en la Isla de la Cartuja. En la línea de lo iniciado con la primera edición del Festival, se proponen espacios escénicos con una adecuación específica para la audición de las expresiones musicales contemporáneas. En este sentido, ambos espacios adquieren un lugar fundamental como elementos de difusión de estas expresiones: en el primer caso, la importancia de su lugar en la red de espacios escénicos en Sevilla fue ya expuesta en el análisis del I Festival Sibila; en el segundo caso, la iglesia de este Monasterio también logra alcanzar una posición muy interesante: debido a la adecuación como Centro Andaluz de Arte Contemporáneo desde 1997, el Monasterio de Santa María de las Cuevas acoge una amplia diversidad de actividades en torno a la creación artística contemporánea. La iglesia formará parte de las salas de exposición de esta creación y la producción musical contemporánea también aparece de manera estable y constante. 

            III. Conclusiones 

            Aunque la propuesta del festival Sibila no se reprodujo de manera exacta en ediciones posteriores, su proyección temporal se vio reflejada, en Sevilla, en la creación del Ciclo de Música Contemporánea realizado en el Teatro Central. Esta proyección queda reflejada a través de dos características fundamentales en el formato y el programa propuesto por Sibila.

            Por un lado, la dimensión didáctico-teórica del festival, sustentada por las conferencias, mesas redondas y discusiones realizadas en torno a los conciertos y, en mayor medida, las sesiones de presentación previa a ellos, con la participación de compositores e intérpretes, establece un contacto directo con el oyente-asistente y lo acerca de manera precisa a algunos de los puntos cardinales de la reflexión y la creación musical contemporáneas.

            Por otro, la dimensión promotora de la nueva creación musical a través de encargos a compositores españoles con una creciente proyección, en el caso de Torá y Artero, en la primera edición, y una sólida posición, en el caso de Guerrero, en la segunda, junto a un interés específico hacia la interdisciplinariedad ténica. Aunque no pudo establecerse de manera sólida, la relación entre las artes promulgada por Sibila pudo verse proyectada en los encargos realizados a Manuel Hidalgo y Mauricio Sotelo – música y literatura –  y, en mayor medida, en los encuentros teóricos protagonizados por Cristóbal Hallfter y Lucio Muñoz – pintura y música – , cuya colaboración fue publicada por la Revista Sibila. Así, la literatura y la creación poética y, en mayor medida, las artes plásticas, son consideradas bien de manera directa, bien integrada en el contenido teórico que completa el programa de los festivales anteriormente expuestos y son un valor fundamental en la promoción de las nuevas creaciones.

            Ambas afirmaciones, junto a la amplitud cultural que reflejan, significan al Festival Internacional de las Artes Sibila como un evento germinal, a partir del que se han proyectado y realizado propuestas de profundo carácter interdisciplinar. 

            Breve aclaración documental:  

                Toda la información y las citas textuales relacionadas con el contenido de las dos ediciones de este Festival y las circunstancias de su desarrollo han sido obtenidas a través de la consulta de sus programas generales facilitada por su director Juan Carlos Marset en un primer encuentro el 12 de diciembre de 2005 y en entrevista personal realizada el 13 de mayo de 2006. 

                Las referencias a la prensa sevillana se limitan a los textos de Juan Luis Pavón y Manuel I. Ferrand, ambos activos en el diario ABC desde finales de los años ochenta y durante gran parte de los años noventa. 

                Para consultar el contenido específico de cada uno de los números de la Revista de Arte, Música y Literatura Sibila puede visitarse su web: www.sibila.org.


 

[1] Madrid, 1943, respectivamente, defensor de una concepción interdisciplinar de la creación artística. Es significativa su intervención en la exposición El arte sucede. Origen de las prácticas conceptuales en España (1965-1980), mostrada en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía del 11 de octubre de 2005 al 9 de enero de 2006.

 

[2] Roma, 1942, es profesor de filosofía en la Universidad de Verona aunque ha obtenido gran proyección internacional por su serie Homo Sacer, dedicada a la ética y política modernas, cuyo último volumen se titula Lo que queda de Auschwitz: el archivo y el testigo, Barcelona, Pre-textos, 2002, véase www.agamben.com.ar.

 

[3] Griffen, Austria, 1942, poeta, dramaturgo, novelista, guionista y director de cine inserto en la denominada neue Subjektivität (nueva subjetividad), junto a T. Bernhard y B. Straus, corriente opuesta al neorrealismo de los años sesenta. Véase http://www.uned.es/ca-bergara/ppropias/vhuici/Phd.htm.

 

[4] Madrid, 1943, poeta y filósofo, ha publicado una gran diversidad de textos en torno a la sociedad tecnócrata actual y la posmodernidad. Es Catedrático de Filosofía (Historia de la Filosofía Moderna) en la Universidad Autónoma de Madrid desde 1988. Véase http://www.ffil.uam.es/filosofia/profesorado/personal/duque2.html.

 

[5] Marsden, Inglaterra, 1963, véase http://www.simonarmitage.co.uk/.

 

[6] New York, 1954 – Londres, 2004, poeta y músico de gran proyección en la literatura contemporánea anglosajona, véase http://www.litencyc.com/php/speople.php?rec=true&UID=6022.

 

[7] Madrid, 1929-1998, artista plástica inscrito en el informalismo abstracto español, figura fundamental durante la segunda mitad de siglo XX, véase el catálogo de la exposición Lucio Muñoz en Silos, entre el 17 de mayo y el 6 de agosto de 2006, propuesta por el MNCARS en la Abadía de Santo Domingo de Silos.

 

[8] Madrid, 1946. Poeta inscrito en la vanguardia española de los años sesenta y setenta, Profesor titular de Estética en la Facultad de Filosofía de la Universidad Complutense, véase http://www.seix-barral.es/fichaautor.asp?autor=124.

 

[9] Ourense, 1929 – Ginebra, 2000, autor fundamental en la renovación poética española de la segunda mitad del siglo XX, véase José Ángel Valente, Obras Completas 1: Poesía y Prosa, Col. Galaxia Gutenberg, Madrid, Círculo de Lectores, 2006.

[10] Chester, 1930, poeta inglés, autor de amplia proyección en la creación poética de las islas británicas durante el pasado siglo, véase http://www.contemporarywriters.com/authors/?p=auth223.